Victimización

De Violencia de Genero

La victimización es el acto de presentarse a uno mismo o a un grupo como víctima, resaltando el daño, la injusticia o la persecución sufrida, ya sea real, exagerada o interpretada de forma interesada. No describe simplemente haber sido perjudicado, sino la construcción de una identidad de víctima.

En los ámbitos político y social, la victimización se usa con frecuencia como una estrategia retórica. Al mostrarse como víctima, una persona o colectivo puede buscar generar empatía, obtener apoyo, justificar sus acciones o desacreditar a sus oponentes, presentándolos como agresores u opresores. Este recurso es especialmente potente porque apelar al sufrimiento suele desactivar la crítica y movilizar emociones.

La victimización también se usa como una forma de chivo expiatorio para exonerarse de responsabilidad. Al presentarse como víctima de fuerzas externas —el sistema, otros grupos, conspiraciones o persecuciones— una persona o movimiento puede desplazar la atención lejos de sus propias decisiones, errores o abusos. De este modo, los problemas dejan de verse como resultado de acciones propias y pasan a interpretarse como consecuencias inevitables de una agresión ajena.

En política y en conflictos sociales, este mecanismo permite justificar fracasos, radicalización o medidas dañinas sin asumir costos morales o prácticos. Si todo lo malo que ocurre se atribuye a “los opresores” o “los enemigos”, ya no hay espacio para la autocrítica ni para la corrección de rumbo. La narrativa de victimización se convierte así en una herramienta poderosa para proteger el estatus, mantener cohesión interna y evitar rendir cuentas.

Ejemplos documentados

  • Una mujer es "re-victimizada" cuando tiene que defender la acusación que hace de un hombre
  • Los padres de Inés Hernand no es que pasarán de sus hija por ser malas personas, eran víctimas del sistema [1]

Referencias