Fiscalizar al currito en vez de al político o gestor responsable

De Violencia de Genero

"Fiscalizar al currito en vez de al político o gestor responsable" es una expresión usada de forma crítica para describir una situación frecuente tras accidentes o desastres: buscar rápidamente a un trabajador concreto al que culpar mientras los responsables políticos, directivos o gestores que tomaron decisiones durante años quedan fuera del foco.

La crítica parte de la idea de que muchos accidentes graves no ocurren por un único error humano, sino por una cadena de decisiones acumuladas durante años: problemas de diseño, falta de mantenimiento, avisos ignorados, recortes, mala gestión o supervisión deficiente. Sin embargo, cuando ocurre la tragedia, el relato público suele acabar señalando al último eslabón de la cadena desde los medios de prensa clientelares.

En lenguaje coloquial suele resumirse como “cargarle el muerto al currito”.

Cómo funciona el mecanismo

En sistemas complejos como el transporte, las infraestructuras o los servicios públicos, los accidentes rara vez tienen una sola causa. Normalmente aparecen varios factores combinados:

  • mantenimiento insuficiente durante años
  • avisos o informes ignorados
  • decisiones de gestión o presupuestarias
  • supervisión administrativa deficiente
  • presión por mantener el servicio funcionando

Cuando finalmente ocurre el accidente, el foco suele ponerse en quién estaba allí en ese momento: un mecánico, un técnico, un agente o un operador.

Esto permite construir una explicación simple —alguien cometió un error— y evita entrar en debates incómodos sobre decisiones políticas o empresariales tomadas durante años.

Críticas

Quienes critican esta dinámica señalan que:

  • se convierte un fallo del sistema en un fallo individual
  • se evita investigar decisiones tomadas durante años
  • se transmite la idea de que todo se arregla encontrando un culpable rápido
  • los problemas estructurales quedan sin corregir

Desde el punto de vista de la seguridad organizacional, muchos expertos defienden que los accidentes deben analizarse en toda su cadena de causas y no únicamente en el último error visible.

Bitácora

03/03/2026. Derrumbe de la pasarela de El Bocal (Santander) y penalización a un policía local

Una pasarela peatonal de madera en la zona costera de El Bocal (Santander) se derrumbó cuando un grupo de siete jóvenes la estaba cruzando durante una excursión. La caída provocó la muerte de cinco estudiantes de entre 19 y 22 años y dejó a otra persona gravemente herida.[1]

Posteriormente se supo que el servicio de emergencias 112 había avisado a la Policía Local del mal estado del puente 24 horas antes del derrumbe tras la llamada de un vecino que alertó de que la estructura estaba dañada.[2]

Tras conocerse este aviso previo, el Ayuntamiento anunció la apertura de un expediente contra el agente que recibió la alerta y no activó ninguna actuación.[3]

El caso generó debate público porque la pasarela llevaba años en funcionamiento y su mantenimiento dependía de distintas administraciones, lo que abrió discusiones sobre si el problema era únicamente la actuación puntual de un agente o una cadena de responsabilidades más amplia.[4]

29/10/2024. Inundaciones de la DANA en Valencia y debate sobre "observadores" de alerta humanos

El 29 de octubre de 2024 una DANA provocó lluvias extremas y graves inundaciones en la Comunidad Valenciana y otras regiones de España, causando más de doscientas víctimas mortales y convirtiéndose en una de las mayores catástrofes naturales recientes del país.[5]

Tras la tragedia aparecieron críticas y debates sobre el funcionamiento de los sistemas de alerta y de medición de caudales en barrancos y ríos, incluyendo la dependencia de observaciones humanas o avisos manuales en algunos puntos de control.

En ese contexto se generó polémica pública al señalarse errores o fallos de personas encargadas de la vigilancia o de transmitir avisos, mientras otros análisis recordaban que en sistemas modernos de gestión de inundaciones es habitual disponer de sensores automáticos y telemetría para medir niveles de agua y generar alertas tempranas sin depender únicamente de observación manual.

El debate volvió a plantear una cuestión recurrente tras grandes desastres: si el problema es un error individual puntual o la ausencia de sistemas técnicos y organizativos preparados para detectar y comunicar riesgos de forma automática.

20/08/2008. Accidente del vuelo JK5022 de Spanair y condena al trabajador

El vuelo JK5022 de Spanair se estrelló poco después de despegar del aeropuerto de Madrid-Barajas causando 154 muertos y 18 supervivientes.

Durante el proceso judicial se investigó a técnicos de mantenimiento por posible responsabilidad en el accidente. Sin embargo, ni el fabricante del avión ni los responsables de la aerolínea acabaron afrontando condenas penales.

El caso se convirtió en uno de los ejemplos citados en debates sobre responsabilidad en accidentes complejos, donde intervienen múltiples factores técnicos, organizativos y regulatorios.[6]

Referencias