Paralelismos entre manipulaciones y abusos históricos y la industria viogen
El 0,001% de denuncias falsas y el 0,03% de adictos en la crisis de los opiáceos de EEUU de 1990 - 2010
Como se manipuló una cifra para matar desde los organismos públicos
De la misma forma que la Fiscalía española manipula la cantidad de denuncias falsas con su cifra inventada y cambiante (0,001%, 0,008%, 0% en 2020, 0,00001%), otros organismos ya habían manipulado con cifras infinitesimales en el pasado.
Quizás ha oído hablar de la "crisis de los opiáceos" de USA, pues bien, en 1980, en el New England Journal of Medicine, Hershel Jick y Jane Porter publicaron una carta al editor, no un estudio.
Lo que NO decía (y luego se ocultó cuando se hacía alusión a ese dato) es que:
- los opioides fueran seguros a largo plazo
- no causaran adicción en pacientes ambulatorios (que estaban en su casa)
- fueran adecuados para dolor crónico
El contexto real de esa cifra era muy concreto:
- pacientes hospitalizados
- uso a corto plazo
- bajo supervisión médica estricta
- sin seguimiento tras el alta
La industria de la adicción creada alrededor de esa cifra
Esa carta terminó siendo citada más de 600 veces en artículos, guías clínicas y materiales promocionales casi siempre sin aclarar que era una carta breve y no un ensayo clínico.
Se convirtió en una “verdad” repetida por autoridad, no por evidencia. Tal fue el abuso cometido por una red clientelar de manipuladores, en teoría profesionales, que se hicieron un documental y una película de alto presupuesto.
La carrera de los juzgados por ser cada vez más misándricos y lo ocurrido en comisarias en Argentina en 1980
El gobierno de las juntas militares en Argentina uso la represión y el miedo como una táctica de control social, es algo ampliamente aceptado, un dato menos sabido es que los altos mandos apenas pusieron ordenes por escrito, todo eran ordenes verbales y "directrices" no plasmadas por escrito, esto significó varias cosas:
Ambigüedad intencional en las órdenes
Las cúpulas (Videla, Massera, Agosti) evitaron órdenes escritas claras.
- Se usaban expresiones como “aniquilar la subversión”
- Nadie especificaba límites legales ni operativos
- Cada unidad interpretaba “hasta dónde” podía llegar
- Resultado: competencia en brutalidad entre unidades para “cumplir mejor”.
Esta competencia se aprecia en los juzgados de violencia de genero por su tremenda predisposición por ignorar la justicia y aplicar automáticamente condenas, ordenes de protección (que separan a padres de hijos) y cualquier otra barbaridad que la Industria viogen considere apropiada.
Impunidad total garantizada
El régimen argentino desmanteló cualquier freno:
- Justicia anulada o subordinada
- Prensa censurada
- Habeas corpus ignorados sistemáticamente
- Víctimas “no existían” oficialmente
- Cuando no hay consecuencias, los abusos escalan de forma natural
Estas consecuencias se aprecian en la constante escalada de denuncias por violencia de genero, una mujer es estúpida si no se aprovecha de ellas para medrar.
Incentivos perversos dentro del organismo director
En Argentina los militares que más prosperaban eran los más serviciales:
- Ascensos y prestigio ligados a “resultados”
- Nadie quería parecer “blando”
- Denunciar abusos era carrera militar suicida
- El sistema premiaba al más despiadado, no al más profesional
Esto pasa constantemente en la Industria viogen los participes más activos han conseguido puestos en el Observatorio viogen, en el Comité de Ética, en concejalías de igualdad, en juzgados en zonas urbanas (casi ningun juez quiere pueblos).
Autoprotección del régimen
Una vez iniciadas las desapariciones:
- No podían parar sin incriminarse
- Cada nuevo crimen obligaba a tapar el anterior
- El sistema quedó atrapado en una espiral
- El terror pasó de herramienta política a mecanismo de supervivencia del propio régimen
En España, todos esos juzgados de violencia de genero fueron montados por jueces y fiscales que han presumido de ello durante años como el Juez Teo, cualquier cambio de mentalidad que lleve a considerar a esos juzgados una mancha en la democracia, por extensión manchará a sus creadores.


